domingo, 1 de febrero de 2015

LOS DE DOS VAN AL PAN

Borges decía que las peores mentiras eran las que se decían de verdad.

- Cuarenta años esperando para volver a verte desnuda y voy, en el mismo instante, por culpa del azucar, sin aviso previo, en el preciso momento, y me quedo ciego. Ahora jamás...
- Jamás me olvidarás desnuda y joven.
- ¿Cómo?
- Que dejes la luz, Dámaso. Y vengas, ven, te lo has ganado.

Wilde decía que nos pasamos años existiendo y que hay momentos fugaces, instantes, en los que vivimos tan intensamente que comprendemos que estuvimos muertos.

- Cuarenta años esperando para lograr hacerte el amor y va, en el mismo instante, por culpa del tabaco y la vida sedentaria, sin aviso previo, en este preciso momento, y me da un infarto y me estoy muriendo. Ahora jamás...
- Dámaso, esto no es un infarto.

Schopenhauer decía que el toro no embiste porque tiene cuernos sino que tiene cuernos porque quiere embestir.

- Cuarenta años esperando para...
- Dámaso, te lo dije una vez y te lo repito ahora, si te pones pesado, me visto y no vuelves a verme.
- No, ahora es de verdad, creo que me está dando un infarto de verdad.
- ¡En serio!
- Sí, sí. 
- ¡Ay, por Dios! ¡Y qué hago! ¡Qué hago!
- Avisa a mi mujer.

Borges decía que las peores mentiras eran las que se decían de verdad.

Texto: Álvaro García.
Ilustración: Alberto Montt.