sábado, 27 de octubre de 2007

EL ORFANATO

Cuando todo el mundo te habla de una película, suele acabar decepcionándote porque te hiciste demasiadas expectativas y, por el mismo motivo, intentas ser más cruel en las críticas.
El orfanato es una película muy buena:
- Da mucho miedo. De hecho, es una de esas películas por las que te harías gay con tal de no dormir solo. Tiene homenajes claros y buenos a grandes clásicos del género, como una escena dedicada a "El resplandor" o la imitación de Alfred Hitchkoc en los planos panorámicos de la casa y la playa. Todo ello actualizado por el gusto actual por los sustos, que los hay y muchos.
- Tiene un buen guión, pero un guión dedicado a la imagen, nunca a la lectura. Quiero decir que los detalles que cohesionan la trama habrían sido demasiado evidentes en un guión escrito, pero en la película, esos detalles se difuminan por la carga dramática de las relaciones personales. Es decir, si en cualquier momento se hubiera prestado una atención más detectivesca a las pistas, la película habría perdido capacidad "mágica" o la habría tomado en exceso, pues tanto la referencia a Peter Pan como las pistas que Simón da al principio chocan contra el intento del espectador por darle una resolución real al misterio, pero lo hacen de un modo no violento, no como una alternativa, sino como una sensación que cada vez se vuelve más posible.
- El trabajo de los actores está bien, pues quizás sea lo más débil de la película. El marido, en ningún momento deja de ser un secundario sin mucho más sentido que el de dejar sola a Belén Rueda y rechazar sus teorías irreales desde una injustificada postura inamoviblemente positivista. Belén rueda cumple su papel muy al estilo Lidia Bosch, es decir, llorando a cada momento con muecas eternas, aunque he de decir en su favor qe está muy por encima de la azafata del Un, dos, tres, hasta el punto de poder soportar ella sola el peso de la película. El resto de secundarios, desde el niño hasta... todos, son el buen resultado de un casting de frikis, destinados a pulular entre el mundo real y el de los "seres peculiares".
En resumen, merece la pena ir a verla sin expectativas ni comparaciones, sólo por el placer de pasar miedo, descubrir un final diferente que no resulta desagradable a la catarsis y tener pesadillas durante bastante tiempo.

miércoles, 24 de octubre de 2007

EL OTOÑO DE LOS SUCESOS

Cada día veo unos tres telediarios y unos cinco periódicos (vicios raros que Dios me ha dado), y hay una sensación que se me va confirmando día a día: la prensa cada vez dedica más tiempo a los sucesos.

Si alguien tiene cerca de los treinta, recordará que durante nuestra infancia, los telediarios estaban principalmente dedicados a la guerra Irán-Irak, al conflicto árabe-israelí, a los deportes (no sólo al fútbol) y, sobre todo, a noticias internacionales a través de los muchos corresponsales televisivos que por entonces había.

Hoy en día, no. Hoy en día, los telediarios dedican sus noticias de cabecera a agresiones, asesinatos, violencia de género, secuestros, robos, prostitución, accidentes de carretera, pornografía en internet... y, sobre todo, algo que se ha puesto de moda desde el caso Madelaine: la pederastia.

Comprobarlo es repulsivo, pero cierto, las noticias no suceden, se escogen, es una falacia pensar que todo lo que ha sucedido en el mundo han sido las veinte noticias que nos ofrecen a la hora de comer; y, si no entendemos eso, podríamos pensar que este país, esta sociedad, está abocándose a la perversión, a la pederastia, a la violación, al abuso de menores...

Eso, por suerte, no es cierto, pues todo eso, por desgracia, lleva sucediendo toda la vida, insisto, por desgracia. Sin embargo, lo que sí se ha puesto de moda ha sido vender el morbo en los propios telediarios, consiguiendo cada vez más que el único reducto de información seria, que nos quedaba en los mass media, se haya contagiando de amarillismo.

No es una teoría de la conspiración que yo me haya sacado de la manga, es una tendencia perfectamente constatable: cada día, los periódicos o telediarios buscan y ofrecen más noticias de sucesos, y si además en ellas aparecen menores, las ponen en primera plana.


¿Es eso periodismo? ¿Es eso noticia? ¿Es un reflejo de una sociedad cada vez más violenta y pervertida pues antes eso no pasaba? ¿Tenemos las noticias que nos merecemos?


Álvaro García.

domingo, 21 de octubre de 2007

YO CANTÉ CON LOS HÉROES DEL SILENCIO

Sin duda alguna, ha sido una de las experiencias inolvidables de mi vida: he conducido 1476 kilómetros, me he perdido 23 veces, he gritado con setenta mil personas más, he visitado Córdoba, he dormido en Sevilla, pero, sobre todo, he respirado el mismo aire, he pisado el mismo suelo, he visto el mismo cielo y he comulgado el mismo credo que los Héroes durante casi dos horas en las que sentí gritar las canciones que empecé a escuchar hace más de diez años. Lo siento, no tengo palabras (pero vídeos malos, sí).

Una de las tres canciones que marcó mi vida como adolescente.

Y una de las tres canciones que marcan mi vida como ex-adolescente.

viernes, 19 de octubre de 2007

EL CONCIERTO DE LOS HÉROES


Bien, ya ha llegado el momento, mañana a estas horas estaré en el estadio de La Cartuja delante del escenario, rodeado de 80.000 personas más esperando a que Búnbury encienda la chispa adecuada. Y es que el alma gitana que llevo dentro todavía no se lo cree, que voy a estar allí, que los voy a ver, mar adentro... no voy a poder dormir, con esas lágrimas, goteando encima de mí...


UNA SEMANA DIFÍCIL

Cuando te tienes que levantar a las seis de la mañana para tener algo de tiempo libre, es que poco tiempo libre tienes. Este es mi rato de tiempo libre para repasar la semana:
1.- Algo que para mí es importante, Miguel Delibes ya sólo es un cadáver en vida para la literatura. Hay escritores que, desde la primera página de sus libros, se convierten en parte de tu familia, de tu vida. A mí, me sucede con Delibes, pues apenas me acuerdo de los primeros libros que leí de pequeño, pero guardo con diurna claridad los recuerdos de "La sombra del ciprés es alargada", el primer libro de Delibes y el primer libro que leí yo. Un libro duro, introspectivo, que yo devoré con once años como si fuese una Biblia. Así, en parte, he salido. Por cierto, el mundo le debe a Delibes muchas cosas, entre ellas, un premio Nobel.
2.- He comenzado a recibir clases de teatro en Mislata. Están bien, al final se han apuntado Sandra, Laura, Inma, Cristina y Vero, mientras que el resto de aspirantes a actores también son bastante frikis. Siento cierta mezcla de incomodidad y onanismo al volver a interpretar, pues me suelo pasar el día intentando refrenar mis instintos adolescentes por ser el centro de atención, mientras que, ahora, al interpretar, lo que se me pide es que potencie esa capacidad de atraer la atención de otros. Como confesión, he de decir que nunca me he creído buen actor, tan sólo un modesto esquizofrénico de múltiples personalidades, por lo que no me resulta difícil interpretar cualquier papel, tan sólo tengo que llamar en mi cabeza a alguna de las voces que me hablan constantemente... jeje.
3.- También esta semana he comenzado un cursillo en el Cefire sobre atención a la diversidad, en el cual, para variar, me aburro y toco las narices como siempre. En realidad, tan solo fui un día, el martes, que precisamente llovió hasta cerrar el cielo, y si al simpático hecho de que llegué con los pies arrugados por los calcetines mojados y el paquete de tabaco empapado, le añadimos que no se había hecho efectiva mi matrícula, poco más hace falta para entender que tocara las narices al profesor. Más si cabe cuando volví a encontrarme con las mismas tesis respecto al tratamiento al alumnado inmigrante: esto no se hace, eso no es recomendable, eso ha resultado contraproducente... Joder, todos los cursillos te dicen lo mismo, lo que está mal, ¡y para eso haces un cursillo! Que hagan un cursillo diciéndonos cómo se trata el problema de la integración de inmigrantes en las aulas. De verdad, uno se cansa ya de escuchar la puñetera excusa de "no hay una solución mágica", sólo te puedo dar pautas de actuación. Pues dámelas. Y entonces te empiezan a decir otra vez: "pues no hay que hacer esto, ni esto...".
4.- Esta semana también he estado de Evaluación Cero en el instituto, y una de las críticas que me dijo la directora que le habían hecho llegar los padres es que dicen sus hijos, es decir, mis alumnos, que yo, es decir, su profesor, digo muchos tacos. A lo cual yo respondí: -Me cago en Dios, ¿quién ha sío? Es broma, respondí con un taco, pero no me atrevi con ése.
No sé, hay algo extraño en que te digan que has hecho algo mal a mi edad, la gente te lo cuenta como si te comentaran que se comenta por ahí que te ponen los cuernos. Vamos a ver, que yo me he pasado la vida haciendo males, que no me importa equivocarme y reconocer que he hecho algo mal. No es la primera vez que me pasa, que me equivoque y que me lo digan como si fuera un terrible secreto. ¿Qué tiene de malo equivocarse a los 30?
5.- Llevo toda la semana sin coger la motillo, la lluvia y que le quitara los guardabarros es lo que tiene, y además, me ha entrado agua en el coche y ayer tuve que meterlo casi al hall del instituto y secarlo por dentro con papel del culo. Teniendo en cuenta que mañana me voy a Sevilla, voy a rezar para que no llueva porque si no, me veo llegando al concierto de los "Héroes del Silencio" flotando dentro del coche como si fuera una pecera.
6.- ¿Conclusión? Un buen día es aquel día en que puedes decir que hiciste algo que te permita recordarlo. Una mala semana es aquella en que no tienes tiempo para decir qué hiciste para recordarla. Yo me acabo de salvar.

martes, 16 de octubre de 2007

PUBLICIDAD SUBLIMINAL II







BORIS IZAGUIRRE, FINALISTA DEL PREMIO PLANETA

Ocurrió en Cuatro, la cadena de televisión de Polanco, pero podía haber pasado en la Cadena SER. Fue durante ese programa de tarde que llevan Ana García-Siñeriz y Boris Izaguirre. Se hablaba de unas fiestas en Segovia. Y esto decían:

–Y son las fiestas de Santa Ág… Águ… Oye, ¿cómo se dice? - preguntó Boris-, ¿ Santa Águeda o Santa Ágüeda?
–Santa Águeda, claro –salió al quite Ana–, ¿por qué lo dices?
–Ay, hija, es que yo a veces me hago un lío con los gerundios.

Ana estaba despistada:

–¿Con qué?

–Sí, con los gerundios –remachó Boris–, ya sabes, esos dos puntitos que a veces pone la gente encima de la letra u y que hacen que se pronuncie distinto. ¿No sabes lo que son los gerundios?
–Sssí, claro, sí que lo sé –se estremeció la Siñeriz, colorada como un pimiento. Y cambió inmediatamente de conversación.

Estas son las dudas gramaticales del nuevo finalista del Premio Planeta 2008.

miércoles, 10 de octubre de 2007

ANTIGUA PUBLICIDAD SUBLIMINAL

Es buenísimo. Buscando documentación sobre publicidad, una amiga me ha pasado este archivo sobre un antiguo anuncio gráfico en el que, a primera vista sólo se observa la silueta de una joven moza deleitándose ante el placer de una copa del licor anunciante.

Pero... jeje.
Si damos la vuelta al recorte de periódico y tapamos con la mano la mitad inferior (lo podéis hacer subiendo con el cursor la barra de desplazamiento hasta cortar la imagen). Si hacemos eso, digo, descubrimos el contenido sexual que el mensaje encierra realmente.

MI ÚLTIMA VEZ

Lo acabo de hacer, hace apenas unos minutos, me ha dolido un poco, aunque también ha sido todo más rápido de lo que me esperaba, de hecho, apenas me ha dado tiempo a nada, pero lo acabo de hacer, acabo de enviar a Tito, a Manrai y a María a Madrid, concretamente, a Boadilla del Monte, concretamente, a la editorial SM, concretamente al 30º Premio Gran Angular de Literatura Juvenil.
No sé, del primer concurso literario que participé tengo muy buenos recuerdos, concretamente uno: Ana Ynada, mi primera novela publicada, en la estantería que tengo a mi derecha. Pero de los muchos concursos literarios en los que he participado, no tengo buenos recuerdos, es más, como de la primera vez que lloré, apenas tengo recuerdos, pero aún duele.
Duele porque te desanimas, porque no hay medias tintas ni palabras de consuelo, no hay nada, tan sólo una noticia en el periódico, meses después, el día concreto, en que lees que el premio tal se lo ha llevado fulano, mengano o el de siempre con el mismo nombre.
Pero aun así hay que seguir intentándolo, porque escribir sé que nunca dejaré de escribir, aunque sean entradas en este blog, pero participar en concursos, coger a los personajes que tanto tiempo he estado mimando y mandarlos a un concurso es como mandar a tu hija de quince años a un certamen de misses en el puticlub del barrio. Piensas que es la más bonita, pero piensas que no la van a leer, que si la leen no la entenderán, no la apreciarán, no te llamarán unos días antes de la fecha del fallo del jurado para decirte que eres finalista.
Recuerdo la primera vez y la única que me sucedió eso, que me llamó el director de aquella editorial, me llamó al teléfono de mis padres (hace tanto que no había móviles) y preguntó por mí, preguntó por el autor de Ana Ynada, y me dijo que mi novela les había encantado, que había quedado finalista que... no recuerdo qué más me dijo porque me caí al sofá con el mayor orgasmo que he tenido en mi vida.
Eso es lo que quiero.
No quiero que mi vida cambie radicalmente.
No quiero los cien mil euros como el final de mi hipoteca.
No quiero llamar a los amigos y contarlo.
Lo que más quiero es volver a tener aquel orgasmo que tuve a los veinte años.

PD: El fallo del jurado se hará público en marzo, recemos para que La Ciudad Perdida de San Juan de Dios gane, yo, al menos, rezaré, porque en esta vida, malo es vivir sin fracasos, peor vivir sin éxitos, pero lo que no se puede es vivir sin ilusiones.

lunes, 8 de octubre de 2007

ARREGLANDO EL MUNDO


No me entra en la cabeza, como le dijo Pepe Navarro al policía que le preguntó por qué no se ponía el casco, no me entra en la cabeza y al mismo tiempo pienso que somos el mismo país de analfabetos que no lee libros, que los escucha en los bares.

De lo contrario no entiendo que haya gente quemando fotos del Rey en medio de la calle. Porque no, porque me imagino al hijo del tipo este que ha salido a cara descubierta y presentándose a todos los medios con nombre y apellidos, como si fuese un héroe, antes de atizarle con el mechero a la foto del esgarramantas del Rey. Me imagino a su hijo en una conversación de patio de colegio:

- Pues mi papá es el más fuerte y un día que me caí a un agujero, me sacó con un solo brazo.

- Pues mi papá es el más listo y siempre me explica todos los problemas de mates.

- Pues mi papá es el más valiente y un día que se le ocurrió, quemó una foto del Rey.

Manda cojones, es como para estar orgulloso. Por mucho que yo pueda entender que vivimos en una democracia y que ello significa que todos tenemos libertad para expresarnos, bien, me parece cojonudo que ese tío y los otros cuatro pelagatos como él, que buscan las cámaras de televisión, se quejen, que protesten, que luchen por la reivindicación de la independencia de su territorio, si eso es sano, que cada cual tenga sus ideas y las exponga, pero de ahí a ofender, a tocar las narices.

Porque, podemos comparar, comparemos al esgarramantas del Rey con el gandul del mechero: el Rey es el relaciones públicas de este país, no es otra cosa, es lo mismo que la Selección Española o Fernando Alonso, un relaciones públiccas que lleva el nombre de España a cualquier rincón del mundo y, en ese sentido, lo hace bastante bien. Lo cierto es que es una de las figuras mundialmente más conocidas. Al mismo tiempo, durante los años de la Transición, el Rey permitió que este país pudiera encontrar en su figura una excusa para reinstaurar una monarquía democrática, incluso sirvió de tisana cuando el zopenco de Tejero quiso volver a atracar la tienda. ¿Que a día de hoy el Rey no haga mucho aparte de representar a este país pegándose atracones a comer con los principales dirigentes mundiales? Vale, ¿pero acaso los gilipollas que queman sus fotos han hecho algo más por mí o por ti que él?

Del mismo modo, me aburren, me desesperan, me hastían las puñeteras declaraciones de la izquierda radical en el País Vasco, de los aprendices de terroristas, de los terroristas y de las madres que los parió. Porque, ¿qué derecho tienen ellos a sentirse más vascos, a autoimponer su modelo de estado por encima del campesino paleto de cualquier pueblo de Navarra cuya única preocupación es partirse la espalda por dar de comer a sus hijos? Ninguna, es más, seguramente, ese campesino haga más por su "tierra" que cualquier joven radical violento, que vive del paro o de una beca universitaria de cuando se matriculó en Antropología y se levanta a las diez de la mañana para quedar con sus colegas y quemar cuatro contenedores y un cajero. Si de verdad el pueblo vasco quiere ser libre, que voten todos, pero todos, al PNV, de ese modo, el Lehendakari podría llegar ante el Rey y decirle: -Oye, que mira, Juancar, que lo hemos estado hablando y que estamos todos de acuerdo en que queremos ser independientes, que vamos a sentarnos y a ver lo que hacemos. Pero eso no va a llegar nunca, no porque son los propios vascos los que no se ponen de acuerdo y nosotros, los españoles que no tenemos patria por la que quemas banderas, somos los que nos comemos sus bombas, sus atentados, sus crímenes. Joder, que coja cualquiera de los eméritos presidentes que hemos tenido y que le digan al lehendakari: - Mira, que ya está bien, que os den morcilla, coged vosotros y resolved vuestros problemas, cuando hayáis decidido entre vosotros si queréis ser vascos o españoles, pues nos llamáis y ya lo hablamos, pero a nosotros dejadnos tranquilos. Ah, pero una cosa, suceda lo que suceda, el pacto será que no aparezca ni tu nombre ni el de Rita la Cantaora en ningún plan de paz, que no se llame Plan Ibarretxe ni cosas de esas, que tú no pases a la historia, que pase tu pueblo, porque... a los políticos no les importa su fama, ni pasar a la historia... tan sólo les importa su pueblo anónimo... verdad...

Imaginemos por un momento, si alguien le dijera a Carod, oye, Carod Rovira, que mira, que lo hemos pensado y que le vamos a dar la independencia a Cataluña, a pesar de que en Cataluña no te aguante nadie, pero que hemos pensado que si le damos la independencia ahora, tendría que llamarse, el Plan Maragall, pero que si se la damos dentro de dos años, se llamará el Plan Carod Rovira por la Independencia de Catalunya, ¿qué decidiría Carod, independencia ya o independencia con su nombre para la posteridad? Carod y todos, vamos.

Por otro lado, te pones a pensarlo y dices... ¿y todos estos hijos de puta no tendrán hipoteca? El Rey, no, pero... todos los demás, seguro que tampoco, y son ellos, cada uno de ellos los que me han endeudado a mí a treinta años, los que me han jodido la vida, los que me han arruinado, porque nos han arruinado a todos, para toda la vida, condenado a trabajar mes a mes pensando en si al mes que viene podré pagar la hipoteca... bueno, no, a todos no, al esgarramantas ese que quema la foto del Rey, no, ese no creo que tenga una hipoteca que pagar, si su principal preocupación es pegarle fuego a una foto, ese no creo que tenga una hipoteca que pagar.