
No me entra en la cabeza, como le dijo Pepe Navarro al policía que le preguntó por qué no se ponía el casco, no me entra en la cabeza y al mismo tiempo pienso que somos el mismo país de analfabetos que no lee libros, que los escucha en los bares.
De lo contrario no entiendo que haya gente quemando fotos del Rey en medio de la calle. Porque no, porque me imagino al hijo del tipo este que ha salido a cara descubierta y presentándose a todos los medios con nombre y apellidos, como si fuese un héroe, antes de atizarle con el mechero a la foto del esgarramantas del Rey. Me imagino a su hijo en una conversación de patio de colegio:
- Pues mi papá es el más fuerte y un día que me caí a un agujero, me sacó con un solo brazo.
- Pues mi papá es el más listo y siempre me explica todos los problemas de mates.
- Pues mi papá es el más valiente y un día que se le ocurrió, quemó una foto del Rey.
Manda cojones, es como para estar orgulloso. Por mucho que yo pueda entender que vivimos en una democracia y que ello significa que todos tenemos libertad para expresarnos, bien, me parece cojonudo que ese tío y los otros cuatro pelagatos como él, que buscan las cámaras de televisión, se quejen, que protesten, que luchen por la reivindicación de la independencia de su territorio, si eso es sano, que cada cual tenga sus ideas y las exponga, pero de ahí a ofender, a tocar las narices.
Porque, podemos comparar, comparemos al esgarramantas del Rey con el gandul del mechero: el Rey es el relaciones públicas de este país, no es otra cosa, es lo mismo que la Selección Española o Fernando Alonso, un relaciones públiccas que lleva el nombre de España a cualquier rincón del mundo y, en ese sentido, lo hace bastante bien. Lo cierto es que es una de las figuras mundialmente más conocidas. Al mismo tiempo, durante los años de la Transición, el Rey permitió que este país pudiera encontrar en su figura una excusa para reinstaurar una monarquía democrática, incluso sirvió de tisana cuando el zopenco de Tejero quiso volver a atracar la tienda. ¿Que a día de hoy el Rey no haga mucho aparte de representar a este país pegándose atracones a comer con los principales dirigentes mundiales? Vale, ¿pero acaso los gilipollas que queman sus fotos han hecho algo más por mí o por ti que él?
Del mismo modo, me aburren, me desesperan, me hastían las puñeteras declaraciones de la izquierda radical en el País Vasco, de los aprendices de terroristas, de los terroristas y de las madres que los parió. Porque, ¿qué derecho tienen ellos a sentirse más vascos, a autoimponer su modelo de estado por encima del campesino paleto de cualquier pueblo de Navarra cuya única preocupación es partirse la espalda por dar de comer a sus hijos? Ninguna, es más, seguramente, ese campesino haga más por su "tierra" que cualquier joven radical violento, que vive del paro o de una beca universitaria de cuando se matriculó en Antropología y se levanta a las diez de la mañana para quedar con sus colegas y quemar cuatro contenedores y un cajero. Si de verdad el pueblo vasco quiere ser libre, que voten todos, pero todos, al PNV, de ese modo, el Lehendakari podría llegar ante el Rey y decirle: -Oye, que mira, Juancar, que lo hemos estado hablando y que estamos todos de acuerdo en que queremos ser independientes, que vamos a sentarnos y a ver lo que hacemos. Pero eso no va a llegar nunca, no porque son los propios vascos los que no se ponen de acuerdo y nosotros, los españoles que no tenemos patria por la que quemas banderas, somos los que nos comemos sus bombas, sus atentados, sus crímenes. Joder, que coja cualquiera de los eméritos presidentes que hemos tenido y que le digan al lehendakari: - Mira, que ya está bien, que os den morcilla, coged vosotros y resolved vuestros problemas, cuando hayáis decidido entre vosotros si queréis ser vascos o españoles, pues nos llamáis y ya lo hablamos, pero a nosotros dejadnos tranquilos. Ah, pero una cosa, suceda lo que suceda, el pacto será que no aparezca ni tu nombre ni el de Rita la Cantaora en ningún plan de paz, que no se llame Plan Ibarretxe ni cosas de esas, que tú no pases a la historia, que pase tu pueblo, porque... a los políticos no les importa su fama, ni pasar a la historia... tan sólo les importa su pueblo anónimo... verdad...
Imaginemos por un momento, si alguien le dijera a Carod, oye, Carod Rovira, que mira, que lo hemos pensado y que le vamos a dar la independencia a Cataluña, a pesar de que en Cataluña no te aguante nadie, pero que hemos pensado que si le damos la independencia ahora, tendría que llamarse, el Plan Maragall, pero que si se la damos dentro de dos años, se llamará el Plan Carod Rovira por la Independencia de Catalunya, ¿qué decidiría Carod, independencia ya o independencia con su nombre para la posteridad? Carod y todos, vamos.
Por otro lado, te pones a pensarlo y dices... ¿y todos estos hijos de puta no tendrán hipoteca? El Rey, no, pero... todos los demás, seguro que tampoco, y son ellos, cada uno de ellos los que me han endeudado a mí a treinta años, los que me han jodido la vida, los que me han arruinado, porque nos han arruinado a todos, para toda la vida, condenado a trabajar mes a mes pensando en si al mes que viene podré pagar la hipoteca... bueno, no, a todos no, al esgarramantas ese que quema la foto del Rey, no, ese no creo que tenga una hipoteca que pagar, si su principal preocupación es pegarle fuego a una foto, ese no creo que tenga una hipoteca que pagar.