RELATO: LA LOCA
-Bien.
-Cuánto tiempo.
-Cuánto tiempo.
-Sí.
-¿Quieres subir a mi barco?
-No, que la última vez que me subí me tocaste una teta.
-Pues, por eso, mujer.
-Que no.
-Pues entonces vamos a matar unos ñus aquí al lado.
-No, que la última vez que me dijiste que me llevabas a un safari acabaste bebiendo ginebra con tus amigos en mi casa.
-¿Y te molestó?
-No mucho, pero uno de ellos me quiso hacer el amor cuando me quedé dormida.
-¡En serio!
-Sí, mira, nunca te lo había querido decir, pero ahora que sacas el tema, todos vosotros me debéis dinero.
-Estás haciendo de esta conversación algo incómodo, me dan ganas de vestirme, pedir la cuenta y marcharme.
-No, eso no, no te vayas, me da mucha vergüenza cenar sola, siempre noto que los camareros susurran sobre mí cuando se dan la vuelta.
-Eso lo dicen porque saben que yo tengo un barco y les da envidia.
-Qué estupidez acabas de decir, ¿cómo van a saber ellos que tienes un barco?
-Porque un día les llamé a todos hijos de puta y para que no me siguieran pegando les tuve que enseñar el barco.
-¿Y les gustó?
-No a todos, ademas, me gustan más tus tetas.
-Está buena esta carne de ñu, ¿eh?
-Sí, yo también creo que nos hemos quedado sin conversación.
-¡Qué situación más incómoda! ¡Camarero! ¡Sírvame lo que están cenando esa pareja de negros de aquí al lado y tráiganos de paso su conversación, la nuestra se ha quedado fría!
-Disculpe señor, pero esos señores no son negros, están de luto.
-Me parece muy bien. ¡Pero están de luto y tienen conversación! ¡A quién tengo que matar yo para tener esa conversación!
-Cecilio, por Dios, no te pongas dramático.
-No, no, deja, ¡contésteme, a quién tengo que matar para tener su conversación!
-Señor, disculpe pero creo que están hablando de usted.
-¡De mí! ¡Pero si yo no estoy muerto!
-Pues... señor, no sé qué decirle. En su mesa sólo hay un plato y la señora está muerta de la vergüenza.
Texto: Álvaro García.
Ilustración: Alberto Montt.


1 comentarios:
Jajaja, muy grande.
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