Después de unos años, creo que tres, ayer me di cuenta de que casi he llegado a a escribir doscientos relatos cortos. En un principio pensé en esperarme hasta el relato corto número doscientos para hacer esta recopilación; pero lo mío no es la paciencia. De modo que aquí os dejo las que, para mí, son las mejores entradas o, al menos, las más divertidas; me haría muchísima ilusión que las comentarais y votarais para decidir cuál es la mejor. De verdad, me gustaría mucho, y esto es una invitación directa a los que soléis comentar y a los que no lo hacéis: por favor, elegid la vuestra.
Ah, y doscientas gracias por haberme dejado escribir hasta aquí:
CLOTILDE Y EL MAGO ERÓTICO
UN DUELO A VERTE
LOS DIEZ MEJORES CONSEJOS PARA
CAER BIEN EN TU TRABAJO
DIEZ SABIOS CONSEJOS PARA LIGAR
CON UNA CHICA
LO MÁS BONITO QUE HICE POR UNA DENTISTA
EL MES QUE PASÉ EN EL PSIQUIÁTRICO
EL ESPÍRITU DE LA GOLOSINA
CÓMO PERDER LA VIRGINIDAD LEYENDO
A GARCÍA MÁRQUEZ
MI VIDA COMO PROFESOR
EL IDIOMA DE LA PIEL DE GALLINA
Y BEATRIZ SE ESCRIBIÓ EN EL AGUA
LOS ZAPATOS DE LA SIRENA
ACARICIAR TORMENTAS CON UNAS TIJERAS
COMO UN NIÑO RECIÉN VENIDO DE LAS PUTAS
LA PRINCESA DESNUDA
miércoles, 28 de abril de 2010
martes, 27 de abril de 2010
TROGLODITAS
Somos una tribu de trogloditas; yo me llamo Paaa, pero casi que no tenemos mujeres: están las dos lesbianas, está mi madre, y está Ooo, a la que nos queremos tirar todos pero que nunca se deja coger, y cuando se deja, llegan las lesbianas y nos la quitan.
Digo nos porque hombres en la tribu somos un montón, pero los hombres trogloditas no solemos usar nombres, normalmente nos llamamos con miradas, con silbidos, con gritos guturales o simplemente de un pedrazo.
Yo, desde que me tiré a una de las lesbianas, he decidido hacerme inventor; paso de las tías, se lo he dicho a estos. De hecho, el otro día me tiré a un topo y no estuvo tan mal, por lo menos para mí, aunque puede que el topo no opinase lo mismo, por cómo me miraba cuando lo dejé en el suelo y se fue así despacito.
He inventado una bicicleta, creo que se me ha olvidado indicar que vivimos en una cueva y en la explanada de afuera tenemos algunas chozas y un río donde meamos y recogemos agua, al revés, mejor dicho; el caso es que como no me puedo tirar a Ooo, he decidido hacerme una bicicleta para entretenerme.
¡Hay que ver, lo que va de lo que uno se imagina por la noche dentro de la cueva a lo que te sale luego por la tarde cuando te pones a hacerlo! ¡Menuda mierda de bicicleta! Todo se caía, nada se sujetaba, me he subido y se ha desmontado todo, las ruedas me han salido más torcidas que los cuernos de un mamut... Total, que por la noche, mientras estábamos todos amontonados encima de las lesbianas riñendo a ver si nos dejaban llegar hasta Ooo, para al menos tocarle una teta, he tenido otra visión y la sensación de que uno de estos me la intentaba meter por el culo. ¡Y he caído! ¡Voy a hacer un agujero!
Evidentemente, por la mañana, al que he puesto a hacer el agujero ha sido a Kya, el tonto de la tribu, el que me la quiso meter. Al principio, Kya no estaba muy convencido de lo del agujero, pero cuando le he explicado que lo podríamos llenas de agua y meter peces y coger los peces con la mano cuando nos diera la gana, se ha puesto a cavar como un loco; cierto que al principio ha empezado a cavar con los dientes, llenándose la boca de tierra, pero enseguida, mientras él escupía, he encontrado la solución y le he dado una piedra grande y plana y se ha pasado cavando el día entero mientras los críos trogloditas de la tribu se entretenían en tirarle piedras a la cabeza, pero eso lo hacen siempre y Kya ha seguido hasta que se ha hecho de noche y no nos hemos acordado de él porque Ooo se ha ido a lavarse al río con las lesbianas y las hemos pillado por sorpresa y nos hemos tirado encima de ellas y casi las ahogamos, pero yo creo que donde la he metido un poco no era ni de las lesbianas ni mucho menos de Ooo, que se ha escapado como siempre.
Por la mañana, cuando me he levantado y salido de la cueva para mear en el río y chuparle un poco de leche a la cabra, he oído unos gritos y me he acordado del tonto de Kya, que seguía en el agujero pegándole bocados a la tierra. Lo bueno es que asomada al agujero estaba una de las lesbianas riéndose del pobre Kya, y yo que la he visto así agachada, con el culo en pompa, enseñándome todo, me lo he pensado dos veces y le pegado tal empujón que la he mandado al fondo del agujero sin derecho ni a girarse para verme la cara. Lo cual se ha traducido en tres cosas, en que esta mañana, los niños trogloditas han podido tirarle piedras a Kya y a la lesbiana; en que yo he inventado la primera cárcel de la prehistoria y en que sólo ha quedado una lesbiana para proteger a Ooo, es decir, que nos hemos pasado el día corriendo por el prado detrás de ellas con el mismo resultado de siempre.
Al final del todo, he decidido esta noche inventar el miedo, pero tampoco con mucha ilusión, pues si me iba a salir como la bicicleta o el agujero... sin embargo, con el miedo no me ha ido tan mal; pues cuando se ha hecho de noche, me he ido a lo más alto de la cueva con mi antorcha de por la noche y les he explicado a todos a gritos, hasta a mi madre, que había soñado que esa noche vendría un oso de las cavernas y que se levantaría sobre sus patas y abriría la puerta de la cueva que yo inventé, y que ese oso tendría unos colmillos tan largos que arañaría el suelo y entraría cuando estuviésemos durmiendo y que nos devoraría a todos, uno por uno, aprovechando que dormíamos solos.
Esta noche hemos dormido todos juntos, de hecho, yo he dormido toda la noche intentando metérsela a Ooo a través de un taparrabos que ella misma se ha hecho, que no lo he conseguido pero es lo más cerca que estado; que creo que uno de estos ha intentado lo mismo conmigo, pues... no podría jurarlo; que me he despertado con la cara metida en el culo de mi madre, pues... puede que sí; que durmiendo así se me ha ocurrido que podíamos pintar el techo para no tener miedo de los osos... puede que mañana lo haga.
Pero lo importante para un troglodita como yo no es eso, lo verdaderamente interesante de todo esto es que voy a demostrar que es más fácil tirarse a Ooo con la cabeza que a la fuerza, voy a demostrar que quizás, si lo consigo mis hijos sean más listos, quizás así, si utilizamos la inteligencia para acostarnos con todas las Ooos que vengan a lo largo de la prehistoria, quizás evolucionemos tanto los trogloditas que nos hagamos tan listos que en un futuro ya no tengamos que pensar para tirarnos a las Ooos del mundo. Sí, seguramente así, sea, evolucionaremos tanto, seremos tan listos, que ya siempre sepamos cómo tirarnos a las Ooos y entonces podremos dedicarnos el día entero a inventar e inventaremos una tribu perfecta del futuro, una tribu que ya no necesite ni bicicletas ni agujeros donde encerrar a los tontos.
Texto: Álvaro García.
Ilustración: Alberto Montt.
lunes, 26 de abril de 2010
COMO FOLLAN LOS PULPOS
Con el silencio de un relámpago negro, escupiendo geranios por los labios destrozados contra el cristal de un autobús abandonado en medio de un pedregal, Primitivo decidió hacerse el hombre más fuerte del mundo: en primer lugar, se drogó como un ladrón metiendo perlas en un saco, y lo que consiguió fueron unos testículos de un tamaño descomunal, de un tamaño tan grande que los perros lo buscaban en agosto para dormir la siesta a la sombra de su escroto. Sin embargo, pese a que se puso de asteroides, meteoritos y farlopa hasta las cejas, no se quedó tan tonto como para no pensar en su siguiente paso, y el siguiente y el siguiente hasta llegar a la cooperativa del pueblo como quien llega al puticlub sediento, y se compró de seguido un mono azul y cuatrocientas bolsas de abono orgánico que se cosió por todos lados hasta quedar como un montón de mierda andante bajando las cuestas corriendo porque le perseguían todos los gatos del pueblo para mearle.
Y aún así lo conseguía, aún así hacía deporte y sostenía tanto peso en su cuerpo como si se hubiera metido por dentro todos los remordimientos de un niño que ahogó a un pato pequeño. y se hizo fuerte, Primitivo se hizo tan fuerte como pudo su pobre cuerpo de ermitaño de bares, y se hizo tan fuerte que se le quedó la picha tan pequeña y los huevos tan descomunalmente gordos que ya nadie quería recibirle en el puticlub, pero él, como un policía vestido de rosa, nunca tuvo aliento de vergüenza, sino que se compró una barca y se marchó tan lejos como pudo en medio del mar.
Y aún así lo conseguía, aún así hacía deporte y sostenía tanto peso en su cuerpo como si se hubiera metido por dentro todos los remordimientos de un niño que ahogó a un pato pequeño. y se hizo fuerte, Primitivo se hizo tan fuerte como pudo su pobre cuerpo de ermitaño de bares, y se hizo tan fuerte que se le quedó la picha tan pequeña y los huevos tan descomunalmente gordos que ya nadie quería recibirle en el puticlub, pero él, como un policía vestido de rosa, nunca tuvo aliento de vergüenza, sino que se compró una barca y se marchó tan lejos como pudo en medio del mar.
Allí, deshidratado como un polo de hielo en medio del patio del colegio en pleno mes de julio, Primitivo esperó a su sirena y al final la acabó viendo como el que ve a la monja en la curva metiéndose el dedo; y Primitivo la sedujo con sus músculos y sus huevos, y Primitivo logró verle los pechos bajo el agua como el que ve por primera vez a su mujer sentada en el bidet, y Primitivo supo que ese era su destino, y la abrazó y la subió a su barca con sus brazos llenos de venas como maromas, y ella se dejó subir y la descubrió desnuda, tan desnuda como si nunca se hubiera probado un bikini sin haberse depilado, y Primitivo la tendió sobre las velas arrugadas en medio del casco, y Primitivo se desnudó y sus descomunales testículos la dejaron muda; y entonces Primitivo se quedó callado también como quien espera a que lo llamen de la cola del paro, y comprendió que el silencio de ella era porque no le veía la picha de lo pequeña que se le había quedado; y Primitivo calló también porque no lograba verle el sexo entre las chorreantes escamas de pez: ella no tenía sexo y a él ni se le podía ver.
Ambos se miraron avergonzados, desnudos, tostados al sol en medio del océano, sin genitales ni testículos, como dos niños pequeños en un cine porno, se miraron a los ojos, se quedaron quietos y ella le preguntó en su idioma de las profundidades: -¿Perdiste mucho para encontrar esto?
Y él le contestó: -Todo. Pero en realidad, ahora comprendo que no tenía nada.
-¿Y qué haremos ahora? Morir en el agua o de sed en tu barca.
-Ninguna de las dos cosas, -le respondió Primitivo- follaremos como follan los pulpos.
- ¿Y cómo follan los pulpos, Primitivo? -le preguntó ella con la imagen de un pulpo queriendo violar a una hormiga.
- Como todo el mundo, mi vida, -le respondió- abrazándose mucho.
Texto: Álvaro García.
Ilustración: Alberto Montt.
sábado, 24 de abril de 2010
SE VENDE ÁTICO
Dios los cría y el Diablo los junta, así es como se dice. Tampoco es correcto decir contra más te empeñes menos los conseguirás, si acaso, cuanto más te empeñes. Por otro lado, soñar con arañas no significa que te vayan a engañar en un negocio ni que estés en peligro, tan sólo, que durante el día viste alguna araña. Sí que es cierto que si te masturbas mucho te puedes quedar ciego, pero para eso hay que masturbarse con los ojos cerrados y mirando a la luz de un soldador todos los días. Al contrario de lo que se dice sobre que fumar provoca impotencia, eso es totalmente incierto, dormir con calzoncillos apretados sí que provoca impotencia, pero fumar, a no ser que fumes mucho, lo peor que provoca es mal aliento. Mientras tanto, también sería necesario desmentir que si cruzas los dedos delante de un perro cagando, el pobre animal no pueda terminar su tarea, pues eso sólo es cierto en el caso de que el perro sea de pelo corto, a los del pelo largo no les afecta para nada. En la misma línea podríamos asegurar que la teoría del bilingüísmo precoz es totalmente improductiva y falsa en el caso de coincidir dos lenguas de origen romance, cosa que afectaría, por ejemplo, al valenciano y al castellano, pero no al inglés y al castellano. Al mismo tiempo, recordar que todos los gilipollas que dicen en loor de multitudes están metiendo la pata hasta la ingle, pues se dice en olor de multitudes del mismo modo que se dice motu proprio. Para finalizar, advertir a Antena 3 y demás cadenas, que no se acentúan los monosílabos vio, fue, dio ni demás errores que suelen cometer en los titulares de los informativos. Y, por último, insistir para los que no saben distinguir entre un sujeto lógico y otro gramatical, que la pasiva refleja existe para evitar que ellos pongan carteles como "me venden" en el cristal de sus coches o "Se vende ático- Razón: divorcio".
En todo caso, en todo caso, del mismo modo que garaje y todas las palabras que acaban en -aje se escriben con jota, pensad que bastante duro es divorciarse de motu propio para encima que se entere todo el barrio y hacerlo en loor de multitud y tener que reconocer que Dios los crió pero ellos se juntaron.
Si hubiese sido el Diablo...
Texto: Álvaro García.
Ilustración: Alberto Montt.
viernes, 23 de abril de 2010
CORRAL DE COMEDIAS DE ALMAGRO
Miguel Ángel Plaza me enseñó todo lo que sé sobre esta excursión con los alumnos. Como tantas otras cosas que le debo a este hombre del que llegó un momento en que hablaba más de él que con él. Pero he de reconocerlo, si todo salió genial fue porque mis alumnos son extraordinarios, hasta los que voy a suspender
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martes, 13 de abril de 2010
MIL BESOS Y MIL BESOS MÁS
Hace una semana exacta que me he mudado al campo. No echo tanto de menos los semáforos y los coches de la ciudad. Ahora tengo vecinos silvestres, a mi casa se llega por un camino embarrado, desayuno mirando a las montañas, almuerzo sobre la hierba, paseo bajo los árboles y duermo...
Dormir me cuesta, esto sí que es cierto, pues desde la primera noche, me sorprendió un sonido de besos en medio del silencio de la oscuridad campestre; al principio pensé que sería algún tipo de animal nocturno que habita en mi jardín o en el prado del vecino; pero no, no hay otro animal que haga eso que los besos; y me extrañé; y me volví a acostar y los besos siguieron durante toda la noche.
La siguiente noche los escuché desde el jardín, me subí a mi habitación, abrí la ventana y seguí oyendo besos, algunos pájaros, es cierto, pero uno detrás de otro, mil besos y mil besos más.
Y así la siguiente noche y la otra. Y así descubrí ayer una ventanita encendida en la granja del vecino. Anoche llegué a la conclusión de que son suyos los besos, no los topos, no el búho, no los perros, pero sí los besos.
Esta noche he vuelto a oírlos en el jardín, besos, fumándome un cigarro con los gatos, besos y más besos, he entrado a casa y he cerrado con llave dejando a los perros en la puerta, besos y besos y besos, he subido a la habitación y he echado a la gata de la habitación, besos y besos y besos y besos, me he asomado a la ventana y he visto la luz del vecino encendida y sólo he podido imaginar... mi vecino es buena persona, pero... pobre vaca.
Texto: Álvaro García.
Ilustración: Alberto Montt.
jueves, 8 de abril de 2010
QUINCE AÑOS
Tú tenías la piel como agosto la lluvia, escondida en tormenta para que yo la tocara.
Yo tenía los huesos como febrero los almendros, llenos de flores por dentro.
Yo me hubiese follado a todas tus amigas por verte a ti desnuda y dormida.
Tú te hacías la borracha de risas como si la noche se la hubiesen dejado abierta.
Recuerdo mi reloj con calculadora acariciando tu espalda como un viento complicado.
Recuerdo la goma de tus bragas como una cárcel repleta de ombligos.
Y llegaron tus manos buscando los frenos de mi bicicleta cuesta abajo.
Y llegaron cuesta abajo mis manos a un bosque de zarzas blandas.
Y me llevé una hostia como una luna contra el campanario.
Pero me llevé tus ganas con las mías entre las manos.
Yo entonces, todavía no tenía hipoteca.
Tú entonces, todavía no sabías que serías maestra.
Gracias, porque he olvidado qué se siente al no saber si aprobaré en septiembre.
Gracias, porque todavía recuerdo lo que es pasar un día de verano sin otro pensamiento que imaginar hasta dónde me dejarías llegar cuando te empezase a besar y a meter mano.
Ilustración: Alberto Montt.
miércoles, 7 de abril de 2010
¿SE ME VE ALGO?
Ella era tan pequeña que el amor le vino sin erección, tan sólo lo de dentro, como una borrachera en el patio del colegio. Él era tan adulto, que sus pechos le supieron a golosinas de pueblo, aunque apenas estuvieran hechos. Su amor, como él su sexo, lo llevaban a escondidas. Por caminos junto al río, por bibliotecas, por alamedas vacías.
Su sexo, como ella su amor, lo escondían sin llevarlo. Por cartas manuscritas, por promesas, por bragas vacías al sol.
Una tarde de junio, ella por fin encontró el vestido blanco de lino, sin saber que él había encontrado sus negros zapatos; llamó a su hermana, la que se lo había cosido y, como una niña contra la luz del sol por la ventana del terrado, se lo puso dando vueltas y le preguntó a su hermana la mayor.
¿Se me ve algo?
Y ella le dijo:
-Sí, el corazón.
Texto: Álvaro García.
Ilustración: Alberto Montt.
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