ANA YNADA: ¿DÓNDE DORMISTE, AMOR?
LUNES POR LA MAÑANA
Un estridente despertador estalla en gritos a las siete de la mañana, un grueso y blanco brazo lo apaga de un manotazo, después da un brusco codazo a la joven que está a su lado, ésta abre los ojos, mira un instante a su alrededor y luego los vuelve a cerrar rápidamente, permanecerá así unos minutos y luego se levantará.
El gordo cincuentón está en el water, no cierra la puerta, mientras mea carraspea y escupe en la taza, ella entra y abre el grifo del lavabo, se lava las manos, la cara y se peina con los dedos. Se queda tras él esperando.
- Joder, ya voy.- Ella le sigue hasta la habitación, él la mira de reojo mientras coge el dinero de un comodín. - Ten.
Ella ya está en la escalera, la puerta está a punto de cerrarse cuando él reaparece:
- ¡Eh!, tú, espera ¿Podrás hacer eso la semana que viene o busco a alguien?- Lucía asiente como una niña de comunión, baja las escaleras, abre la pesada puerta, sale a la calle y el sol de la mañana la ciega; vuelve a abrir su bolso y busca las gafas de sol redondas, se las pone y echa a andar por la acera como tanta otra gente a esas horas.
- Espera un momento, ¿vas a comer aquí?
Mario cierra la puerta.
Son casi las cinco de la tarde, Lucía está acurrucada en la mecedora mirando hacia la sucia pared de enfrente a través del balcón abierto, se oye el zumbido de las moscas en el comedor, el crujido de la mecedora moviéndose nerviosamente. El balcón es tan estrecho que no cabe una silla; cuando pasas la mano por la barandilla de hierro los dedos se te ensucian de polvo negro y rascan los desconchados de la débil pintura azul y cuando te apoyas en las contraventanas de madera, las varillas se te clavan en la espalda. Cuando llueve, las gotas parecen romper los cristales de las ventanas, pero si llueve mucho puedes ver cómo el agua se va calando entre la vieja madera azul y tienes que poner trapos en el suelo para que el piso no se inunde. Sólo puede hacer eso, abrir las ventanas y las contraventanas y sentarse en la mecedora a contemplar la sucia pared de enfrente.
Hace demasiado calor, el aire cuesta de respirar ; Lucía lleva una gastada camiseta blanca y nota cómo las gotas de sudor resbalan desde sus axilas. Tiene un libro entre las manos, está absorta mientras lee; lleva horas así, apenas ha comido algo, sólo se levanta de vez en cuando para sacar una vieja botella de Coca-cola del congelador: Ya no tiene, está llena de agua, pero no la bebe, está demasiado fría, sólo se moja la boca y los labios luego la escupe en la pila, cierra el congelador y vuelve a la mecedora.
Hora tras hora. Páginas lentas. Dolor de cuello.Vuelve a coger el libro.
Ya de pequeña (nadie le preguntó por qué) se encerraba en el oscuro despacho de su abuelo (hora tras hora) con un libro (páginas lentas) y hasta que no se lo acababa no salía (dolor de cuello), no respondía a nadie (tampoco nadie preguntaba), no reaccionaba. Para ella los libros eran como una ventana por donde podía escapar; no una excusa para olvidarse o distraerse, sino la única salida posible. Cada cierto tiempo necesitaba leer cualquier cosa; si no, si se lo impedían o no podía, le daban ataques, lloraba, gritaba, se tiraba al suelo y comenzaba a patalear, a chillar y a echar espumarajos por la boca hasta que se desmayaba (también le pasaba a la niña de un cuento); entonces su abuelo la llevaba a la cama y cuando despertaba tenía un nuevo libro a sus pies y el pijama puesto (pero a la niña del cuento no le ponía el pijama su abuelo).
Pero de aquello ya hacía mucho tiempo (según decía ella). Los ataques desaparecieron (también los libros). El abuelito estará con la abuelita (haciéndose pajas). Ya todo ha pasado (o está por pasar...).
Se frota los ojos porque le escuecen, los tiene irritados y lacrimosos, siempre ha llevado gafas, desde pequeñita, su madre le compró unas rosas, unas gafitas rosas, las únicas gafas que ha tenido en su vida, los últimos años ya no se las ponía, se moría de la vergüenza, se reían de ella, estaba ridícula, parecía que se las había robado a una niña del parbulario, necesitaba unas gafas nuevas, pero su abuela decía que no, no, no y no. Nada más. Cuando se marchó las tiró al water.
Pasa otra página y continúa siguiendo su dedo bajo la línea: “...pues todo nos lleva a admitir que también las sensaciones dolorosas, como en en general todas las displicientes, se extienden a la excitación sexual y originan un estado placentero que lleva al sujeto a aceptar de buen grado el displacer del dolor.” Vuelve a repasar el párrafo, nota como abejas en el estómago, cierra el libro y se queda pensativa mirando la sucia pared.
Texto: Álvaro García
Ilustración: Gabriel Pacheco








6 comentarios:
Inolvidable verano en el que leí tu novela.
Me deja buenos recuerdos, gracias,Salva.
ÁLvaro me podrias decir donde puedo comprar tu libro "diario de un dios equivocado" estoy muy interesado en él.He visto que se vende en el corte inglés de valencia, pero el otro día estuve en en del plaza 10 y no lo tenian, me comentarón que puede que lo presentases en otro corte ingles bajo una editorial propia o muy pequeña y que solo se vendiese allí, pero no se cual es.
Estaria muy agradecido si me lo dijeses ya que és un regalo especial para una ex alumna tuya...
Muchas gracias por adelantado y lo siento si no es la manera y/o el sitio adecuado de hacer esto, pero no veo información al respecto por internet.
Hola, anónimo un poco liado con los nombres, jeje. A ver, el Diario de un Dios Equivocado es esta página, no tiene libro. Sí, que hay dos libros míos publicados, uno de ellos es Ana Ynada, tú y yo somos tres, que no lo encontrarás en ningún sitio pues la editorial cerró hace muchos años. El otro libro, que imagino que es al que te refieres, es TQMC? TE QUIERO MUCHO, que acaba de ser publicado por la editorial SANSY, y del que tienes el número de ISBN por aquí a la derecha. TQMC? se puede comprar en cualquier librería y en cualquier Corte Inglés, tan sólo es que acaba de salir y hay que pedirlo para que te lo traigan. Luego está lo de la presentación, es cierto que todavía no se ha hecho y que la editorial la lleva retrasando varias veces, pero se hará, y os avisaré. Espero haber resuelto todas tus dudas y dale un abrazo a mi exalumna.
Me encontré esta pagina por causalidad y me encanto, amo a todos los que pueden escribir, gracias por eso.
Gracias a ti, Patricia. Y bienvenida.
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