jueves, 17 de noviembre de 2011

ANA YNADA: QUE TE MIRASEN ESTAS MANOS



Son las cuatro de la madrugada, Mario permanece de pie apoyado en la pared de la habitación observando a Lucía en silencio: su cuerpo blanco brilla a la luz de la suave luna:  entre la sábana que la envuelve asoma uno de sus tímidos pechos sobre el que destaca atrevido un pezón, como una gota de sangre en una taza de leche. No recuerda cuanto tiempo lleva observando ese pecho, ese pezón; la pierna se le ha dormido, se sienta en el frío suelo, alarga la mano y coge el paquete de tabaco y el mechero que están sobre la silla, se enciende un cigarro y comienza a hablar solo. Mientras, Lucía intenta no abrir los ojos.

Texto: Álvaro García
Ilustración: Gabriel Pacheco

2 comentarios:

Eduardo dijo...

Son las 5 y pico de la madrugada y después de una sesión intensa de apuntes de anatomía (no vengo ahora de fiesta, ya me gustaría a mí) en vez de irme a dormir estoy leyendo todos los posts que se me han acumulado sin leer. Y por culpa de esto se me ha vuelto a acumular la faena.
Voy a intentar pasarme más a menudo por aquí, pero no puedo prometer nada.
Espero que tengas algo interesante que contarme, así yo te contaré también algo interesante. ¿Trato hecho?
Besos

Golpesfrios dijo...

como una gota de sangre en una taza de leche.

Esta es una de las frases que no he olvidado de cuando leí Ana YNada.
Me encanta releerlo, lo tengo en mi estantería, creo que ya va siendo hora de que sea firmado.


Hacía mucho que no me pasaba...

Saludos, Ari. :)